La danza de la vida
Que la vida es un baile, lo saben todas aquellas personas que sueñan y esperan ver sus sueños cumplidos algún día. Que la vida es danza, lo saben quienes tienen el privilegio de bailar la vida a golpe de cadera y a ritmo de tacón.
Bailar es -dicen- soñar con los pies. Tomar tierra y asentarse en este mundo, sabiendo que volar es tarea de locos, de poetas y de sabios.
Siempre he admirado a quienes son capaces de expresar con su cuerpo lo que sienten en su alma. Aquello que otros decimos con palabras... Tengo pues que rendir homenaje, a quien bailando toda la vida, sabe contagiar su poética del baile, a tanta gente y durante tantos años, creando escuela de arte, de danza y de vida.
Maribel: ¡Cuánto tenemos que aprender de ti y cuánto tienes todavía por enseñarnos!
La danza, ese arte en el que las emociones se mueven al compás de una música, entre las bambalinas de un escenario.
Una vez me dijo una amiga que también vive la vida bailando: “Tú que escribes. Coge uno de tus poemas. Uno que te guste. Y báilalo… Usa tus manos, tus brazos, tus caderas. Mueve tus pies para mover tu espíritu. Siente y pisa. Baila y canta, pero en silencio. Porque la vida se baila así, coleccionando silencios.
Abrazo tu leña y juntos ardemos… Nos miran los que observan este baile de lenguas de fuego en la hoguera de la noche…
Tú que sientes la vida corriendo por tus venas, ¿a qué esperas para bailar todos sus acontecimientos?
Muchos años llevo yendo, a esa escuelita sencilla, familiar, cálida y humana en la Avenida Baja Navarra de nuestra vieja Iruña: El estudio de danza Ravel. Muchos años, de espectador, llevando a Miriam, mi pequeña, para verla crecer y verla bailar la vida: Clásico, hip-hop, danza del vientre…
La vida nos mueve a ritmos insospechados. Y todo en la vida se mueve. ¿Acaso no bailan los pájaros cuando vuelan? ¿Acaso no bailan las nubes que pasan sobre nuestras cabezas haciendo formas distintas? ¿Acaso no bailan las flores en los herbazales con la música del viento?
Si Maribel, bailar la vida y vivir la danza. Como tú. Como los maestros de baile de tu pequeña escuela. No lo dudes, el próximo martes nos vemos de nuevo.
Iosu Moracho
(Artículo publicado en Diario de Noticias. Diciembre 2010)
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