"El Papa Verde, para que ustedes lo sepan, es un señor que está metido en una oficina y tiene a sus órdenes millones de dólares. Mueve un dedo y camina o se detiene un barco. Dice una palabra y se compra una República. Estornuda y se cae un Presidente, General o Licenciado... Frota el trasero en la silla y estalla una revolución. Contra ese señor tenemos que luchar" Miguel Angel Asturias . Viento fuerte.
Estas reveladoras palabras pueden servir como ilustración del contenido de esta película que me atrevo a recomendarles para estas próximas Navidades. Pero "el jardinero fiel" es mucho más que eso, es además una historia de amor incondicional, es también el proceso de maduración de dos seres en su compromiso y en su coherencia y es por encima de todo una dura historia de la situación africana, espeluznante y agria, pero real y en último término, gracias a la solidaridad, esperanzadora. El nudo con el que se sale de la película, se disuelve en el análisis del sentido pleno de la palabra Fidelidad.
¿Qué pasaría si usted, sujeto de derechos en este primer mundo, descubriera que una empresa farmacéutica está experimentando un fármaco con su hijo/a, con el fin de descubrir si sus efectos secundarios son dañinos o no para la salud...?
Traslade ahora su pregunta imaginando que usted es africano/a y vuelva a hacerse la pregunta. ¿Coincide su respuesta?. Si su análisis ha sido algo parecido a "¡Qué importa, si después de todo van a morir igual...!", usted está en el reparto de la cinta. Medicinas desechables para vidas desechables. Bienvenidos a Africa, donde el sufrimiento no cabe en ningún poema.
Hoy en día vivimos en un mundo hipócrita en el que ser inconsciente es oto modo de ser culpable y en el que los culpables hace mucho que lo son conscientemente sin ninguna hipocresía moral. La larga mano de las multinacionales farmacéuticas para las que la vida no vale nada, es sólo un ejemplo más. Sobre todo si la vida en cuestión es una vida de mujer, pobre y de color; sí, la vida no vale nada, salvo para aumentar sus dividendos.
Dice la poeta Idoia Ikardo que "morir ha de ser como un despertar solo en un país extraño". Pues bien, imagínense que eso sea también vivir. Y sin embargo... Sin embargo Africa es ese lugar donde la fidelidad de un jardinero sencillamente abre un hueco para la esperanza. Cuando se les quite el miedo o se les acabe el coraje, plantéense entre otras soluciones la necesidad de salir de la rueda consumista e hipócrita de esta sociedad desequilibrada, porque es imposible deternerla en su loca carrera ladera abajo. Yo confío en que su sensibilidad les permita arrancar los hierbajos de su jardín y arrancar los hierbajos de su conciencia, vivir con honestidad, practicar la denuncia de los parásitos allá donde los haya y usar herbicidas no contaminante para eliminar a los pulgones y a los Papas Verdes.
Termino. En este primer mundo la vida nos pones demasiado habitualmente todos los entretenimientos y todas las distracciones posibles para trampearnos, pero la vida es corta y dura, se aprende con el dolor y las cosas que llamamos "importantes" en nuestra azarosa cotidianeidad, las cosas en las que empleamos buena parte de nuestro tiempo, quizás no lo sean del todo, y lo importante sea lo otro, lo que no es importante a primera vista, pero que curiosamente es lo que fundamenta nuestra vida. Dejen que sus hijos vayan a pasar miedo con King Kong o con Harry Potter, pero ustedes vayan a ver El Jardinero Fiel y dense un baño de dignidad y de solidaridad con los empobrecidos. Y luego actúen en consecuencia.
Iosu Moracho
En nombre del Comité Cristiano de Solidaridad
con América Latina de Nafarroa.
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