domingo, 10 de julio de 2011


Facundo Cabral, el cantautor, el poeta, el maestro argentino, ha sido asesinado -por equivocación, dicen las malas lenguas- en la ciudad de Guatemala, país de la “eterna primavera”, como tantos otros donde la vida es una conquista diaria que se arrebata por unos pocos quetzales y con la impunidad que gozan los sicarios y los asesinos. Pero yo no voy a hablarles de su muerte, sino de su vida.

La vida es el arte del encuentro, -decía Cabral. Y toda la vida anduvo buscando encuentros para hacer de su vida un arte. Ahora, “ya en tiempo de descuento” como él vivía, en un símil futbolero, “sin apenas gasolina en el tanque”, el Facundo cantautor de siempre cantaba y escribía, reflexionaba en alto o subido a un escenario incendiaba la memoria de los sueños, esa que nos hace crecer desde dentro y nos encuentra compañeros en la vida.

Facundo se pasó la vida caminando; al principio dormido, luego, alguien le despertó y sintiéndose vivo por primera vez cogió la guitarra y cantó todo lo que guardaba dentro, que era mucho. Esa sensación de hallarse en un “Paraíso a la deriva” le hizo sentirse náufrago en todas partes y habitante de todas las tierras.

La historia dice que un día antes de que viniera al mundo, su padre se marchó de casa dejando a la familia en la intemperie. Al viejo lo conocería a los cuarenta y seis años, cuando Facundo andaba buscando reconciliarse con sus fantasmas. “Nací en una calle de la ciudad de La Plata Siempre volando bajo. Ese vuelo rasante, sería la primera canción que compondría y que le identificó con el lugar de donde provenía y con aquellos compañeros de miseria con los que se crió. Alcohólico a los nueve años, vagabundo, librepensador, anarquista pero con una fe en el Dios de la Vida que se fue haciendo fuerte conforme pasaban los años.

“Yo sólo tengo libros, el resto me lo presta Dios” Enfermo, casi ciego, Cabral se subía a un escenario y veía con los ojos del pueblo. “¡Qué bello que mis ideas puedan convertirse en pan!”

Dicen, que de niño, se escapó de su casa para ir a conocer a Juan Domingo Perón, ya que, el presidente, “prometía dar trabajo a los pobres”. Y lo bueno es que no se sabe por qué poncho, alguien le dijo la dirección de la Casa Rosada y el niñito Cabral, como quien tira para el monte ciando el monte es pueblo, sorteó todas las barreras policiales y conversó con Perón y con Eva Duarte. Ésta, -dice, me dijo, que “por fin alguien le venía pidiendo trabajo y no limosna”. Así consiguió que su madre tuviera un empleo. A él…, a él le quedó una infancia infame, dura, de esas que te hacen fuerte y con memoria para toda la vida.

viernes, 27 de mayo de 2011

Indignados

Indignados

“Crear es resistir, resistir es crear”

José Luis Sanpedro

“Los poetas son como las abejas:

Otros se comen lo que hacen”

Humberto Ak´abal


Son las ocho de la tarde y esta no es la Plaza Tahir de El Cairo,

pero hasta aquí llegan los ecos

y como si el planeta fuera una caja de resonancia,

esta piel curtida que es la calle, se tensa para sonar solidariamente

con todos los gritos y afanes de este mundo globalizado.

Levantamos los brazos, luego existimos,

pateamos los adoquines para buscar la tierra, luego existimos,

galopan nuestros corazones llenos de júbilo y determinación, luego existimos…

Vivir es eso, ser consciente de que somos, de que existimos

y de que otros no pueden ser porque nadie les ampara ni les reconoce.

La otra tarde me decías después de ver la plaza llena

que habías vuelto a creer en el ser humano,

que pasara lo que pasara esto ya no tenía vuelta atrás

y que este tornillo que teníamos clavado en el alma

había que sacarlo vuelta a vuelta.

Hoy estamos de nuevo en la plaza,

hemos participado en una comisión de educación

y otra que hablaba sobre la Banca ética.

Una muchacha que no conocía de nada

se ha tomado un café conmigo y ha ensanchado mi mundo

con sus preguntas y sus respuestas.

Me siento libre y soy consciente de que la gente habla,

se cambia cosas, ignora las apariencias y discute amigablemente

con desconocidos.

Los que buscan voluntarios los encuentran en un momento.

Si hay que limpiar se limpia, si hay que cocinar se cocina.

En aquella mesa se hacen las pancartas,

en aquella otra los bocadillos.

Alguien lee a Galeano y alguien lee a Sábato.

Benedetti circula de mano en mano

con su sonrisa traviesa en la solapa,

como diciendo: “Soy un optimista bien informado,

pero lo estamos haciendo”.

Yo también vuelvo a creer en el ser humano.

Este es el grano de arena que mueve el desierto.

Que no nos digan que algo es imposible…

Esta es la gota de agua que arrastra en su devenir al río por la catarata,

la que la vierte sobre la tierra para hacerla fértil

y darle la voz de los vencidos de siempre.

Este es el copo de nieve que rompió la rama,

el grito secular y libertario

que hizo estallar en mil pedazos

todas las copas de cristal de la burguesía insolidaria.

Una sociedad se distingue moral y humanamente

por cómo cuida a sus miembros más débiles:

los niños, los ancianos, los enfermos,

los jóvenes en paro, las mujeres como colectivo de genero,

los emigrantes, los excluidos, los marginados.

Cuando alguno queda ninguneado

todas y todos lo estamos.

Desde ahora, todas las reivindicaciones son nuestras,

todas las causas, aun las más pequeñas.

No hay cielo sino es para todas y para todos.

Frente a tanto ombliguismo individualista,

frente a tantos que se creen el centro del mundo

y aun no han salido de su egoísmo: Solidaridad,

simpatía por el débil.

Simpatía quiere decir

arder con el otro,

sentir su dolor como propio,

prenderse con su fuego y en su alegría.

Compañeros, compañeras:

queremos cambiarlo todo,

queremos ser como esos pájaros que cantan y gritan y vuelan

porque saben que la noche no es eterna,

que de la noche se sale

y del neoliberalismo.

Queremos cambiar su música por nuestra música,

sus sueños por nuestros sueños,

sus discursos por nuestra poesía.

Que la brisa se ponga de nuestra parte…

Que seamos conscientes de todo por lo que luchamos…

Que no se pierda ni un segundo el horizonte donde cuelga la utopía…

Que se cumplan los sueños de todas las plazas del mundo…

Iosu Moracho

mendi16@terra.es

domingo, 20 de marzo de 2011

Oscar Romero 2011

CELEBRACIÓN DEL XXXI ANIVERSARIO DE LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE MONSEÑOR OSCAR ROMERO

En esta hora de gracia, compromiso y esperanza.

Grazialdi honetan, erantzunkizuna eta itxaropena.

Buenas tardes a todos y a todas. Sed bienvenidos a este encuentro. Queremos celebrar este aniversario de la muerte y resurrección de Monseñor Romero, en un tono de confianza y esperanza. Nos reunimos para afirmar que el proyecto del Dios de la Vida tiene sentido, y lo hacemos recordando el testimonio de los grandes profetas que nos han acompañado y mostrado el camino con su propia vida de compromiso.

La figura de Romero, el pastor, la voz de los sin voz en el pulgarcito de América Latina, su conversión al pueblo, su entrega a Dios, su denuncia profética y su posterior martirio y resurrección en el pueblo salvadoreño y en toda la Patria Grande, cambiaron para siempre la historia de los empobrecidos.

Leónidas Proaño, el obispo de Río Wamba, es otro de esos encuentros en que Dios y el ser humano se ven cara a cara, y en el que los valores de la Madre Tierra y el indigenismo se hacen teología y motivo de liberación.

Por último, el chiapaneco Samuel Ruiz, Tatic Samuel, es otra semilla de Reino plantada en la tierra buena del pueblo. Semilla que ha dado fruto, ciento por uno, con su palabra evangélica, su testimonio en esta hora de gracia en la que el compromiso y la esperanza nos animan y nos empujan a sentir que la historia del Dios de la Vida avanza con pasos firmes de la mano de estos profetas y de tantos otros y otras anónimos, que también fueron la voz de Dios desde ese pueblo encarnado, y que hoy celebramos.

Queremos tener presente el dolor del pueblo de Japón, su dignidad, su silencio y su profundo respeto ante esta tragedia que les está tocando vivir.

Del mismo modo queremos tener presente a Libia, los países del norte de África y todos los países en conflicto que buscan nuevos horizontes.

Hoy más que nunca sentimos que el mundo es la casa común de todos los seres humanos. Queremos sentirnos hermanados con todos los pueblos, con la Madre Tierra, sintiendo profundamente que el dolor de unos es también el dolor de todos, y de la misma manera, la esperanza de unos es la esperanza de todos.

Que esta tarde sea tarde de conmemoración, encuentro, recuerdo, esperanza y compromiso.

miércoles, 26 de enero de 2011

"Tatic" Samuel, el caminante

Ha muerto Don Samuel Ruiz García, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas (México). “Tatic” Samuel, padre obispo, hermano del indio.

Hombre comprometido con el Dios de los pobres, con el Evangelio de la liberación. ¿Acaso hay otro? Luchador por los derechos humanos; mediador del proceso de paz cuando el levantamiento zapatista; artífice de los acuerdos de San Andrés; impulsor de la solidaridad con los refugiados guatemaltecos en Chiapas; profeta de la teología de la liberación; hombre bueno…

El mundo pierde una de sus palabras más proféticas y comprometidas. La iglesia pierde a un hermano del Jesús de los empobrecidos. Figura de orden moral, luchador por la justicia, creador de una escuela de responsabilidad y compromiso ético en México y en toda América Latina.

Hemos perdido a uno de los grandes, un hombre que supo estar al lado del débil toda su vida, aun a costa de los vilipendios y los rechazos a su gestión por parte de la iglesia más reaccionaria. Samuel Ruiz fue evangelizado por los indígenas chiapanecos y luego él mismo supo evangelizar a todo el que trabajó con él. Incluso al bueno y también grande, Raúl Vera, que fue a quien el Vaticano colocó al lado de “Tatic” para tutelar su trabajo. Pero don Samuel tocó el corazón de Raúl y lo ganó para la causa del Dios de la Vida. Por Pamplona pasaron los dos y nos contaron. Samuel en Agosto de 1993. Entonces nos advirtió: “Estén atentos a Chiapas” y el 1 de enero de 1994 los zapatistas se levantaban en estado más pobre de todo México. Luego vendría Raúl, con él cenamos en la Servicial, al lado de la Plaza de la Cruz. Contaba y hasta las personas que había en otras mesas hacían silencio para oír su historia de conversión y compromiso. ¡Qué grandes!

Hemos perdido a “Tatic”, el caminante. Se ha ido en silencio, callandito, como él era, un 24 de enero, 7 Imix, 14 Muan en el calendario maya, el día del mono entonado azul…

Su lema episcopal, ese que un obispo se impone a sí mismo como bandera de su trabajo apostólico fue “Edificar y Plantar” el reino de justicia, de amor y de paz. La milpa está verdita por los caminos de Chiapas, los hijos del maíz hacen sonar pum y queman las panochas de los elotes en la iglesia de San Cristóbal de las Casas. “Tatic” vuelve a la tierra a la que siempre sirvió…

Iosu Moracho
En nombre del Comité cristiano de Solidaridad
con América Latina de Navarra