jueves, 5 de enero de 2012
Harriaren arima - El alma de la piedra
domingo, 10 de julio de 2011

Facundo Cabral, el cantautor, el poeta, el maestro argentino, ha sido asesinado -por equivocación, dicen las malas lenguas- en la ciudad de Guatemala, país de la “eterna primavera”, como tantos otros donde la vida es una conquista diaria que se arrebata por unos pocos quetzales y con la impunidad que gozan los sicarios y los asesinos. Pero yo no voy a hablarles de su muerte, sino de su vida.
La vida es el arte del encuentro, -decía Cabral. Y toda la vida anduvo buscando encuentros para hacer de su vida un arte. Ahora, “ya en tiempo de descuento” como él vivía, en un símil futbolero, “sin apenas gasolina en el tanque”, el Facundo cantautor de siempre cantaba y escribía, reflexionaba en alto o subido a un escenario incendiaba la memoria de los sueños, esa que nos hace crecer desde dentro y nos encuentra compañeros en la vida.
Facundo se pasó la vida caminando; al principio dormido, luego, alguien le despertó y sintiéndose vivo por primera vez cogió la guitarra y cantó todo lo que guardaba dentro, que era mucho. Esa sensación de hallarse en un “Paraíso a la deriva” le hizo sentirse náufrago en todas partes y habitante de todas las tierras.
La historia dice que un día antes de que viniera al mundo, su padre se marchó de casa dejando a la familia en la intemperie. Al viejo lo conocería a los cuarenta y seis años, cuando Facundo andaba buscando reconciliarse con sus fantasmas. “Nací en una calle de la ciudad de
“Yo sólo tengo libros, el resto me lo presta Dios” Enfermo, casi ciego, Cabral se subía a un escenario y veía con los ojos del pueblo. “¡Qué bello que mis ideas puedan convertirse en pan!”
Dicen, que de niño, se escapó de su casa para ir a conocer a Juan Domingo Perón, ya que, el presidente, “prometía dar trabajo a los pobres”. Y lo bueno es que no se sabe por qué poncho, alguien le dijo la dirección de
viernes, 27 de mayo de 2011
Indignados
Indignados
“Crear es resistir, resistir es crear”
José Luis Sanpedro
“Los poetas son como las abejas:
Otros se comen lo que hacen”
Humberto Ak´abal
Son las ocho de la tarde y esta no es la Plaza Tahir de El Cairo,
pero hasta aquí llegan los ecos
y como si el planeta fuera una caja de resonancia,
esta piel curtida que es la calle, se tensa para sonar solidariamente
con todos los gritos y afanes de este mundo globalizado.
Levantamos los brazos, luego existimos,
pateamos los adoquines para buscar la tierra, luego existimos,
galopan nuestros corazones llenos de júbilo y determinación, luego existimos…
Vivir es eso, ser consciente de que somos, de que existimos
y de que otros no pueden ser porque nadie les ampara ni les reconoce.
La otra tarde me decías después de ver la plaza llena
que habías vuelto a creer en el ser humano,
que pasara lo que pasara esto ya no tenía vuelta atrás
y que este tornillo que teníamos clavado en el alma
había que sacarlo vuelta a vuelta.
Hoy estamos de nuevo en la plaza,
hemos participado en una comisión de educación
y otra que hablaba sobre la Banca ética.
Una muchacha que no conocía de nada
se ha tomado un café conmigo y ha ensanchado mi mundo
con sus preguntas y sus respuestas.
Me siento libre y soy consciente de que la gente habla,
se cambia cosas, ignora las apariencias y discute amigablemente
con desconocidos.
Los que buscan voluntarios los encuentran en un momento.
Si hay que limpiar se limpia, si hay que cocinar se cocina.
En aquella mesa se hacen las pancartas,
en aquella otra los bocadillos.
Alguien lee a Galeano y alguien lee a Sábato.
Benedetti circula de mano en mano
con su sonrisa traviesa en la solapa,
como diciendo: “Soy un optimista bien informado,
pero lo estamos haciendo”.
Yo también vuelvo a creer en el ser humano.
Este es el grano de arena que mueve el desierto.
Que no nos digan que algo es imposible…
Esta es la gota de agua que arrastra en su devenir al río por la catarata,
la que la vierte sobre la tierra para hacerla fértil
y darle la voz de los vencidos de siempre.
Este es el copo de nieve que rompió la rama,
el grito secular y libertario
que hizo estallar en mil pedazos
todas las copas de cristal de la burguesía insolidaria.
Una sociedad se distingue moral y humanamente
por cómo cuida a sus miembros más débiles:
los niños, los ancianos, los enfermos,
los jóvenes en paro, las mujeres como colectivo de genero,
los emigrantes, los excluidos, los marginados.
Cuando alguno queda ninguneado
todas y todos lo estamos.
Desde ahora, todas las reivindicaciones son nuestras,
todas las causas, aun las más pequeñas.
No hay cielo sino es para todas y para todos.
Frente a tanto ombliguismo individualista,
frente a tantos que se creen el centro del mundo
y aun no han salido de su egoísmo: Solidaridad,
simpatía por el débil.
Simpatía quiere decir
arder con el otro,
sentir su dolor como propio,
prenderse con su fuego y en su alegría.
Compañeros, compañeras:
queremos cambiarlo todo,
queremos ser como esos pájaros que cantan y gritan y vuelan
porque saben que la noche no es eterna,
que de la noche se sale
y del neoliberalismo.
Queremos cambiar su música por nuestra música,
sus sueños por nuestros sueños,
sus discursos por nuestra poesía.
Que la brisa se ponga de nuestra parte…
Que seamos conscientes de todo por lo que luchamos…
Que no se pierda ni un segundo el horizonte donde cuelga la utopía…
Que se cumplan los sueños de todas las plazas del mundo…
Iosu Moracho
mendi16@terra.esdomingo, 20 de marzo de 2011
Oscar Romero 2011
CELEBRACIÓN DEL XXXI ANIVERSARIO DE
En esta hora de gracia, compromiso y esperanza.
Grazialdi honetan, erantzunkizuna eta itxaropena.
Buenas tardes a todos y a todas. Sed bienvenidos a este encuentro. Queremos celebrar este aniversario de la muerte y resurrección de Monseñor Romero, en un tono de confianza y esperanza. Nos reunimos para afirmar que el proyecto del Dios de
La figura de Romero, el pastor, la voz de los sin voz en el pulgarcito de América Latina, su conversión al pueblo, su entrega a Dios, su denuncia profética y su posterior martirio y resurrección en el pueblo salvadoreño y en toda
Leónidas Proaño, el obispo de Río Wamba, es otro de esos encuentros en que Dios y el ser humano se ven cara a cara, y en el que los valores de
Por último, el chiapaneco Samuel Ruiz, Tatic Samuel, es otra semilla de Reino plantada en la tierra buena del pueblo. Semilla que ha dado fruto, ciento por uno, con su palabra evangélica, su testimonio en esta hora de gracia en la que el compromiso y la esperanza nos animan y nos empujan a sentir que la historia del Dios de
Queremos tener presente el dolor del pueblo de Japón, su dignidad, su silencio y su profundo respeto ante esta tragedia que les está tocando vivir.
Del mismo modo queremos tener presente a Libia, los países del norte de África y todos los países en conflicto que buscan nuevos horizontes.
Hoy más que nunca sentimos que el mundo es la casa común de todos los seres humanos. Queremos sentirnos hermanados con todos los pueblos, con
Que esta tarde sea tarde de conmemoración, encuentro, recuerdo, esperanza y compromiso.
miércoles, 26 de enero de 2011
"Tatic" Samuel, el caminante
Hombre comprometido con el Dios de los pobres, con el Evangelio de la liberación. ¿Acaso hay otro? Luchador por los derechos humanos; mediador del proceso de paz cuando el levantamiento zapatista; artífice de los acuerdos de San Andrés; impulsor de la solidaridad con los refugiados guatemaltecos en Chiapas; profeta de la teología de la liberación; hombre bueno…
El mundo pierde una de sus palabras más proféticas y comprometidas. La iglesia pierde a un hermano del Jesús de los empobrecidos. Figura de orden moral, luchador por la justicia, creador de una escuela de responsabilidad y compromiso ético en México y en toda América Latina.
Hemos perdido a uno de los grandes, un hombre que supo estar al lado del débil toda su vida, aun a costa de los vilipendios y los rechazos a su gestión por parte de la iglesia más reaccionaria. Samuel Ruiz fue evangelizado por los indígenas chiapanecos y luego él mismo supo evangelizar a todo el que trabajó con él. Incluso al bueno y también grande, Raúl Vera, que fue a quien el Vaticano colocó al lado de “Tatic” para tutelar su trabajo. Pero don Samuel tocó el corazón de Raúl y lo ganó para la causa del Dios de la Vida. Por Pamplona pasaron los dos y nos contaron. Samuel en Agosto de 1993. Entonces nos advirtió: “Estén atentos a Chiapas” y el 1 de enero de 1994 los zapatistas se levantaban en estado más pobre de todo México. Luego vendría Raúl, con él cenamos en la Servicial, al lado de la Plaza de la Cruz. Contaba y hasta las personas que había en otras mesas hacían silencio para oír su historia de conversión y compromiso. ¡Qué grandes!
Hemos perdido a “Tatic”, el caminante. Se ha ido en silencio, callandito, como él era, un 24 de enero, 7 Imix, 14 Muan en el calendario maya, el día del mono entonado azul…
Su lema episcopal, ese que un obispo se impone a sí mismo como bandera de su trabajo apostólico fue “Edificar y Plantar” el reino de justicia, de amor y de paz. La milpa está verdita por los caminos de Chiapas, los hijos del maíz hacen sonar pum y queman las panochas de los elotes en la iglesia de San Cristóbal de las Casas. “Tatic” vuelve a la tierra a la que siempre sirvió…
Iosu Moracho
En nombre del Comité cristiano de Solidaridad
con América Latina de Navarra
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Crisis
Como un edificio que se asienta después de un temblor, procuramos asentarnos cuando las consecuencias de la crisis nos mueven o nos tocan. Crisis que por otra parte y cerca nuestra, ha generado situaciones críticas en gentes que conocemos, que se suben al autobús a diario con nosotros, que compran el pan y la prensa en nuestra misma panadería, que suben y bajan junto a nosotros en el mismo ascensor. Desempleo, explotación, exclusión, perdida de poder adquisitivo, depresión, sensación de no valer personalmente, exilio interior...
La crisis nos empuja a ser conscientes de lo que poseemos y a la vez nos llama a ser generosos desde el corazón y no desde las migajas.
Son tiempos de resistencia. Tiempos que nos dejan a la sombra porque hay otras luces que brillan más que nuestros sueños. Luces que nos ciegan y nos desamparan.
Creo que debemos aprovechar las rendijas que se abren en esta crisis, rendijas por las que penetra la luz de la vida, para sacarle partido y darle la vuelta desde nuestros valores.
Porque esta crisis nos quiere arrebatar los valores, dejándonos desnudos en un sálvese quien pueda individualista y egoísta, cuando el verdadero sentido del ser humano es su entrega a la comunidad.
Que no nos quiten el silencio ni el grito, como dice Sabato. El silencio nos hace crecer hacia adentro, nos llama al crecimiento interior, hoy tan necesario. El grito nos empuja hacia afuera, hacia la solidaridad con ese otro que sufre y siente dolor.
Que la crisis no tapone nuestros oídos, para que sepamos escuchar el clamor de los demás. Que la crisis no cierre nuestros ojos. Trabajemos por conseguir una mirada diferente, una mirada que parta desde el corazón y que haga pasar todo a través suya. Que la crisis nos mueva al encuentro, a la solidaridad, a la denuncia y al compromiso.
(Texto trabajado y reflexionado en la celebración de los inocentes del 28 de diciembre de 2010 por el comité cristiano de solidaridad con América Latina de Navarra y el comité de solidaridad con África Negra) Iosu Moracho
jueves, 23 de diciembre de 2010
Llenar un cántaro, encender un fuego
“La educación no consiste
en llenar un cántaro
sino en encender un fuego”
Tristemente, en demasiadas ocasiones, hemos pasado nuestra vida creyendo que la calidad de una buena educación se conseguía con un buen caudal de conocimientos. Llenar la cabeza en lugar de formar la cabeza. Trabajar la memoria en vez del corazón y el espíritu. Grave error.
Cuántas vidas hemos truncado como educadores haciendo eso y sólo eso. Cuántas veces nos hemos tenido que aprender los mismos contenidos un año tras otro, con distintos matices, pero con el mismo engrudo. Cuántas veces hemos llegado a odiar asignaturas hermosas porque no hemos aprendido que lo importante, lo verdaderamente importante en esas edades menudas, no era el contenido en sí, sino las posibilidades que nos daba la materia de formar nuestro pensamiento.
Siempre me han importado un pepino la lista de los reyes Godos, la escala de dureza de los minerales de Mohs, las preposiciones de la lengua castellana o los afluentes del río Tajo por su derecha y por su izquierda.
El conocimiento no sirve de nada si no puedo dar razón de él, si no trabajo la opinión crítica, si no desarrollo estrategias para relacionarlo con otros conocimientos, si no tengo competencias en mi desarrollo educativo para hacerlo mío, de manera que se convierta en un aprendizaje vital.
Llenar cántaros nos lleva a veces a derramar el agua. Y cuando el agua se sobra del caldero, apaga el fuego que llevamos dentro…
Tenemos que preparar a nuestros hijos e hijas para la vida, no para que aprueben una asignatura. Tenemos que formar espíritus libres, no mentes agarrotadas que repitan los conceptos como loritos.
Por supuesto que tenemos que aprovechar los contenidos como caudal, pero el río que los lleve ha de tener riberas anchas y hermosos puentes desde donde podamos verlo pasar y crecer. Nada hay más hermoso e impresionante que un río crecido, pero nada más peligroso y descontrolado…
El fuego sin embargo, nace con nosotros, nos alienta desde nuestro primer hálito y ha de cuidarse y alimentarse rama a rama sabiendo en qué lugar de la hoguera debemos colocar el siguiente tronco para que las llamas suban hacia arriba y no se nos vengan las chispas hacia la cara, o hacia las ropas…
El fuego es eso que nos reúne como especie, la humanidad nació en torno a una hoguera. La educación de nuestros hijos e hijas se confió siempre a personas que tenían el criterio necesario como para aprender de la experiencia, de los errores pasados. Gentes que tenían la lucidez necesaria de transmitir a los más jóvenes aquello que era imprescindible para su supervivencia.
A veces hace falta arrojo en nuestro mundo para saber poner los diques necesarios a un río que se desborda. Los sistemas educativos han sido muchas veces ese río. Y sin embargo, el río de la vida lleva sus aguas siempre de un modo más sereno y por cauces menos intempestuosos.
Como maestros y maestras, como educadores que somos, tenemos la responsabilidad de formar los fuegos presentes para poder contemplar algún día la hoguera del mañana. Brizna a brizna, rama a rama. Removiendo las brasas cada madrugada, atizando el fuego para que prenda con todos sus colores.
Para eso necesitamos la confianza de mucha gente. Los propios educandos, los padres, los otros maestros que se resisten a cambiar de criterios, el ministerio de educación, los inspectores y la sociedad misma, tan llena de trampas y zancadillas para con nuestros pequeños y pequeñas.
La educación será un alumbramiento, o no será. La educación será un nacimiento día a día, o no será. Somos parteras del alma, comadronas de los sueños de nuestros hijos e hijas. Si no sabemos prender el fuego de sus espíritus, el río que los lleva nos arrollará y les arrollará.
(Escrito el día 23 de diciembre de 2010)